Es una edificación en madera, de planta rectangular, de tres naves (la principal o central y dos laterales), separadas por arcos sobre pilares de sección cuadrada, y su exterior y cubierta están enchapados en láminas de latón, particularidad que lo distingue, a la vez que lo protege de las permanentes lluvias. La fachada principal, compuesta por dos torres de base cuadrada y tres cuerpos en estructura de madera, está cubierta en latón galvanizado y recortado, formando flores y figuras geométricas.En el interior, la nave central es la más amplia y la más alta de las tres, conformada por arcos rebajados de madera, pintados y decorados con flores y frutos. Se obtiene una adecuada ventilación cruzada por medio de las ventanas que se ubican sobre los arcos que conforman la nave central, y cuenta con una pequeña torre para iluminar, realizada también en madera e igualmente recubierta de zinc, que en su interior forma una cúpula decorada con figuras de ángeles.Dentro del contexto de la arquitectura colombiana, la Concatedral de San José de Tadó se puede incorporar al grupo de iglesias construidas con el sistema constructivo “bahareque metálico”,[3] el cual se compone de una estructura o entramado en madera recubierto de láminas de latón o zinc galvanizado único en esta región del país.[3] Además, es notable el excelente trabajo en latón recortado, que recubre la estructura en madera, formando con dicho material elementos que componen el diseño del templo, como arcos, pilastras, capiteles y molduras, ricamente decorados con formas geométricas y vegetales.