Nuestras Lenguas

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Embera y wounana

Datos:

Migrantes milenarios de la costa Pacífica panameña y colombiana, conocedores profundos de las selvas del Darién, recientemente han extendido sus pasos hasta el Ecuador pasando por el Caquetá y Putumayo. Con una larga lista de autodenominaciones estos grandes artistas del color, la artesanía y la magia hacen parte central de la diversidad y contacto de nuestras lenguas.

La costa Pacífica de Colombia es una región de tierras bajas, formada por una franja de terreno relativamente homogénea, entre las estribaciones de la Cordillera Occidental y el Océano Pacífico. Esta región se caracteriza por poseer un ambiente de selva tropical con alto índice de humedad, recorrida por numerosos ríos y quebradas que descienden desde la cordillera para desembocar en el océano.

Los chocoes han ampliado sus territorios tradicionales por medio de sucesivas migraciones, llegando hacia el norte hasta la provincia del Darién, litoral pacífico panameño; y hacia el sur ocupando las cabeceras de los ríos Naya, Saija, Satinga y Sanquianga, llegando incluso hasta la provincia de Esmeraldas, en el Ecuador. Hacia el este han traspasado en tiempos recientes la cordillera, ubicándose pequeños grupos en los departamentos del Caquetá y del Putumayo

Denominaciones:

El grupo denominado chocó ha sido el más numeroso de la Costa Pacífica colombiana desde tiempos de la conquista. Una extensa lista con más de cuarenta términos de designaciones diferentes para grupos chocoes en tiempos de la conquista se conoce actualmente. Las diferencias étnicas y lingüísticas de estos grupos están por establecerse con rigurosidad, destacándose en esta labor las investigaciones de Kathleen Romoli.

Algunas de estas designaciones son las siguientes: gorgonas, charambiraes, botabiraes, eripedes, membocanas, idabaez, poromeas, burumias, carautas, guacuces, peberes, cuiscos, abraimes, abibaibes, dabaibes, bifues, tootumas, angaraes, surucos, tatamás, simas, poyas, citarás, etc. A la actual familia lingüística se le denomina chocó y está compuesta por los grupos indígenas embera y waunana.

Presentación:

La Familia Lingüística Chocó se considera como de filiación independiente gracias a los trabajos comparativos de Jacob Loewen y está constituida por las lenguas embera y waunana. De acuerdo con Mauricio Pardo y Daniel Aguirre Licht, la lengua embera consta de un complejo conjunto de variedades dialectales, las cuales son más o menos inteligibles entre sí, y se distribuyen de manera global en tres áreas principales: Bajo Baudó, Alto San Juan, Antioquia/Córdoba – Atrato, siendo más sencilla la comunicación entre hablantes del Bajo Baudó y de Antiqouia/Córdoba – Atrato. Para el waunán, investigaciones recientes revelan la existencia de por lo menos tres zonas dialectales, caracterizadas por variaciones en la calidad de las vocales, y que podrían coincidir con tres tipos de asentamiento que la etnia considera y denomina de manera diferente: dusikpién, que denomina a la gente que vive en la parte alta de las quebradas; duchare, que denomina a la gente que vive en el medio San Juan; y badpién, que denomina a la gente que vive en el bajo San Juan.

De acuerdo con Mauricio Pardo, dentro del contexto general de la totalidad de las comunidades chocó, las que han sufrido, o están sufriendo procesos de pérdida de la lengua, son una ínfima mayoría, lo cual permite afirmar que en este grupo étnico la casi totalidad de sus miembros son hablantes del idioma vernáculo. No obstante, la situación social y lingüística de los aproximadamente 60.000 emberas y 10.000 waunanas ha cambiado drásticamente en los últimos años, debido a que la población civil de esta zona sufre constantemente las graves consecuencias humanitarias del conflicto armado, principalmente el desplazamiento forzado. De acuerdo con la ACNUR – Agencia de la ONU para los Refugiados – solamente cerca de 2.000 indígenas emberas fueron desplazados de sus territorios en abril de 2009 por los grupos armados colombianos, siendo las mujeres y los niños la población más afectada. Es así como, en la actualidad, es posible encontrar numerosas comunidades embera en ciudades como Medellín y Bogotá, sin que se haya realmente establecido el impacto que este fenómeno ha causado tanto a nivel socio-cultural como lingüístico dentro de estos grupos humanos.

Datos etnográficos:

En relación con las pautas de poblamiento, los waunán, tradicionalmente denominados noanamás, siguen patrones de asentamiento esencialmente ribereños, viviendo en tambos palafíticos en medio de un ambiente de selva tropical con alto índice de humedad. Se dedican a la cacería, la pesca, la recolección y la cestería, además de poseer una agricultura centrada en los cultivos de banano, maíz, caña dulce y diversos tipos de tubérculos. Ocasionalmente, cortan y venden madera a los aserríos de la región.

Los patrones de vida siguen siendo tradicionales, aunque se destaca un contraste observado entre la gente que vive en la parte alta de las quebradas, caracterizada por su aislamiento y conservación de patrones culturales, y la gente asentada sobre las riveras del medio y bajo río San Juán, zona tipificada por ser una región de contacto e interacción entre las etnias indígenas, negra y blanca, esta última en gran minoría. Para todos los chocoes puede establecerse una clasificación compuesta por dos oposiciones. La primera opone a los indígenas que viven en la montaña con los indígenas que viven en las riberas de ríos y quebradas, y está fundamentada en que el grado de bilingüismo y deculturación es mucho mayor entre la gente de montaña que entre la gente ribereña; la segunda opone a los indígenas que viven en las riberas de los grandes ríos con los indígenas que viven en las riberas de las quebradas, y está fundamentada en que el grado de bilingüismo y deculturación es mucho mayor entre la gente de río que entre la gente de quebrada.

Mapas:

Lengua embera

mapa_embera

Lengua wounaan

mapa_waunana

Fuente: http://www.lenguasdecolombia.gov.co/content/embera-y-wounana 

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