La búsqueda del oro verde

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Por: Róbinson Úsuga Henao – Revista Frutos

Comunidades de mineros artesanales de Chocó ensayaron producir oro de comercio justo y ambientalmente sostenible.  El grupo de investigación Medio Ambiente y Sociedad de la UdeA recogió aprendizajes de esta experiencia en Condoto y Tadó.

Fotos: Cortesía Revista Frutos.

Aunque sea un tomín

Américo Mosquera es un negro alto, bien plantado y bien erguido. Férreo defensor y practicante de la tradición minera artesanal que aprendió de sus padres. La de extraer el metal precioso sin arrasar con el manto vital de la tierra.

Es minero desde que era casi un niño. Él enseña a sus hijos lo que hace con sus brazos gruesos y fuertes. Comparte el trabajo con su familia, principalmente su esposa, quien acude con él a la mina cada día.

Viste de camiseta roída, sombrero de peltre, jeans azules y botas de caucho. Se la pasa metido en el río Tadó, comunidad de Tadó, región del Chocó. Colombia.

Alexandra Urán: Con el boom de la minería, Chocó se encuentra en el ojo del huracán. Allí llegan grandes compañías con sus potentes retroexcavadoras. Y eso hace que los mineros tradicionales, artesanales, vuelquen sus ojos ante la nueva forma de la minería. Incluso los consejos comunitarios también se ven tentados y empiezan a negociar con las empresas mineras. Los consejos comunitarios son organizaciones políticas que se encargan de la administración de los territorios colectivos negros. La producción artesanal se descuida y queda reducida como una forma de subsistencia.

Américo pasa y recibe piedras con bateas de madera. Con chorros de agua lava la grava del río. Jornadas de exhaustivas horas explorando minuciosamente puñados de tierra y de pantano, buscando encontrar del metal precioso aunque sea un tomín.

Un tomín de 0,575 gramos de oro. Brillante y pequeño, que haga resplandecer sus propios ojos. Y que le haga sentir que valió el cansancio de los pies y el ardor de las palmas de las manos. Que mereció el esfuerzo de ese día o de quizás toda la semana.

Alexandra Urán: para uno conseguir un pedacito de oro, un tomín, hay que ir a batear muchos días. No es que el oro sea algo que se vea por montones. Hay que batear horas, y horas y horas. Y a veces puedes pasar toda la semana tratando de encontrar un tomín de oro y no encontrar nada. Y a la semana siguiente sí encontrar algo. Así es la minería artesanal. Algo incierto.

Maribel Vásquez: es algo que depende del azar. Así es este tipo de minería. Un tomín puede estar entre 35 mil y 40 mil pesos. Así lo pagan en las compraventas donde los mineros acuden a vender. Te lo podés sacar en un día. Y al otro día no sacar nada. En cambio con las retroexcavadoras, sí es una cosa fija. Con ellas las empresas sacan buenas cantidades de oro.

Pozos de mosquitos

A dos horas de Quibdó, la capital del Chocó, se encuentra Tadó. Una población de 18.000 mil habitantes que se ganan la vida principalmente con la minería. Sus gentes se enorgullecen de que rara vez haya por allí una muerte violenta. Pero se duelen del daño que le están haciendo al río hombres venidos de otras partes. Y hasta ellos mismos. Por un problema peor que la subsistencia: el apetito del oro. Insaciable.

Pasa lo mismo en Condoto, a 23 kilómetros de allí. Un municipio donde la gente se transporta en rapimotos. La tupida vegetación cubre todo lo que se encuentra a la vista. Y entre el resuello de las retroexcavadoras, la explotación ilegal de la minería ha dejado anchos huecos. Es como un paisaje lunar, pero con cráteres llenos de agua sucia. La lluvia cae todas las semanas y los convierte en pozos mal sanos. En aguas estancadas en las que crecen larvas del mosquito Anopheles, portador de paludismo y malaria.

Oro verde

Alexandra Urán llegó a estas comunidades a comienzos del año 2012. Docente investigadora, adscrita al Departamento de Antropología de la Universidad de Antioquia. Experta en temas de minería tradicional.

Con el proyecto de investigación “Problemas ambientales y conflictos sociopolíticos de la minería de oro a menor escala: el caso de Oro Verde en el Chocó”, llegó para conocer de cerca el valiente trabajo que realizaban algunos mineros artesanales en Condoto y Tadó. Algo que podríamos nombrar como “la resistencia de las bateas”. Trabajo limpio para producir Oro Verde.

Alexandra Urán: Oro Verde es un proyecto que ellos definieron a través de los consejos comunitarios. Y desde el principio estuvo acompañado de la Alianza por la Minería Responsable ARM, y la fundación Amigos del Chocó. Nuestro proyecto sobre la evaluación de esta iniciativa está inscrito en una red de trabajo internacional sobre minería a pequeña escala que se llama Gomian. Y que tiene el auspicio de la Comunidad Económica Europea. Cinco países hacen parte de Gomian: Bolivia, Colombia, Perú, Brasil y Surinam.

Oro Verde no son esmeraldas, es el mismo metal amarillo y adorado por la humanidad. Pero verde por la forma como se busca y se extrae de la tierra. Sin arrasarla. Sin contaminar los causes con mercurio y con cianuro. “La gente pregunta por qué el «verde». Les explicamos que nosotros por sacar el amarillo no destruimos todo el verde de la naturaleza. Y trabajamos sin ningún tipo de químico”, dice Américo Mosquera.

El Oro Verde es una marca. Nació en 1999 con 114 familias, quienes soportan la presión de la minería ilegal y de rápido enriquecimiento que pasa frente a sus narices todos los días. Eligieron un método de extracción lenta como una forma de ganar dinero durante mucho tiempo. Preservando los recursos de su tierra, y no dañándolos de un solo golpe, haciéndose a riquezas que durarían poco entre sus manos.

En la mina de Américo Mosquera trabajan varias familias. A medida que avanzan en el frente de mina, realizan un proceso de recuperación de área con la siembra de matas de plátano, y árboles frutales y maderables.Para que en un futuro tengamos también una producción para la economía familiar –dice, y agrega-: si a veces nos toca destruir árboles, tenemos que ayudar a la naturaleza para que vuelva a producir sus plantas. Así es nuestro sistema tradicional, practicado de generación en generación”.

Alexandra Urán: Tras estar certificados por sus buenas prácticas sociales y ambientales, los mineros artesanales pueden vender su oro con un 15% adicional sobre el precio internacional, en lo que se conoce como los mercados verdes en Europa. Desde la Universidad de Antioquia llegamos para analizar la viabilidad de ese proyecto, nos preguntamos si era rentable económicamente y viable socialmente como un proyecto de largo alcance. Nos cuestionábamos por los fenómenos al interior de las comunidades. Y lo que encontramos es que en realidad pasaban por muchas dificultades administrativas en la incorporación de este oro en el mercado internacional. Y en lo que se conoce como los mecanismos de la trazabilidad que buscan garantizar la procedencia del oro y la forma de extracción sostenible, es decir, sin mercurio.

Método etnográfico

Con el método etnográfico de ir, ver, vivir con la gente y hablar con ellos. Salir a minear, y participar de sus reuniones y encuentros, Alexandra Urán ha tenido permanente comunicación con estas comunidades de mineros artesanales en Condoto y Tadó para aprender con ellos los gajes y retos de sus oficios.

Algunas de las dificultades encontradas son la falta de apoyo gubernamental. El gobierno colombiano viene legislando a favor de la minería a gran escala y calificando la minería artesanal como minería ilegal. Y la falta de músculo financiero entre estas comunidades para competir con las multinacionales y los mineros con gran capital que llegan para llevarse el oro.

Alexandra Urán: El consejo comunitario es pobre y no tenía cómo mandar a las veredas a comprar el oro que producían los mineros artesanales. Pero los compradores de las compra ventas (paisas generalmente, o aliados de las compañías grandes o medianas), sí tenían cómo hacerlo. Incluso estaban todo el tiempo en la zona, listos para comprar.

Como los mineros artesanales viven del pan coger, todo lo venden el mismo día. Y no esperaban a que cada dos semanas llegara la plata de Medellín para el proyecto Oro Verde. Los peces gordos terminaban quedándose con la producción y al final del día el oro que era verde terminaba revuelto con el oro que se extraía sin respeto por el medio ambiente.

Alexandra UránHemos venido construyendo comunidad académica en torno al tema. Y ofrecemos asesorías y consejos para la aplicación de políticas públicas frente a la legalización y formalización de la minería en Colombia. Por ejemplo, cuando la Gobernación de Antioquia tiene reuniones de ese tipo, nos tienen en cuenta. También nos llaman de la agencia USAID cuando quieren armar proyectos en minería artesanal de oro.

Para Maribel Vásquez, auxiliar de investigación, por el momento una de las principales dificultades que afrontan los mineros artesanales son las políticas del gobierno nacional. “No se ha podido definir claramente qué es un minero informal o un minero ilegal. Esa ambigüedad hace que a algunos mineros artesanales (o informales) se les califique como criminales. Para formalizarse, deben cumplir una serie de requisitos que para ellos son casi imposibles, como hacer estudios de impacto ambiental, que toman mucho tiempo y requiere del trabajo de muchos expertos. Con un tomín que se consiguen ocasionalmente, no pueden pagar esos estudios. Y esa política beneficiaría solo a los mineros con capital o a las grandes multinacionales”.

Hoy la minería artesanal en el Chocó es un tema de mujeres. En algunas familias sucede que mientras los esposos trabajan al servicio de las grandes empresas mineras, sus esposas mantienen las tradiciones artesanales.

Y son precisamente mujeres las que más acompañan el trabajo callado de Américo Mosquera, un hombre que persiste en la búsqueda del Oro Verde, aunque cada vez sea más difícil encontrarlo.

“La gente pregunta por qué el «verde». Les explicamos que nosotros por sacar el amarillo no destruimos todo el verde de la naturaleza. Y trabajamos sin ningún tipo de químico”, Américo Mosquera.

“No se ha podido definir claramente qué es un minero informal o un minero ilegal. Esa ambigüedad hace que a algunos mineros artesanales (o informales) se les califique como criminales”, Maribel Vásquez.

Fuente: http://www.udea.edu.co/wps/portal/udea/web/inicio/udea-noticias/udea-noticia

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