El Chocoano Gilmar Mayo, el colombiano con un record hace 22 años

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Autor: Juan Diego Hernández Arbeláez
23 julio de 2017 – 02:00 PM

Gilmar Mayo hizo historia hace 22 años gracias a una marca que hasta ahora no han podido tumbar, pero el verdadero récord que ostenta con orgullo es su calidad humana. c5831-deportes-4-5_

El 17 de octubre de 1994, durante un Grand Prix en el estadio Hernán Ramírez Villegas de Pereira, el atleta Gilmar Mayo voló por los aires estableciendo una nueva marca nacional y suramericana en salto alto, récord que se mantiene con el paso del tiempo y que cada año se hace más grande y toma un grado mayor de importancia. 

Pero la vida para Gilmar no ha sido fácil, aunque eso nunca ha sido impedimento para salir adelante. En sus mejores épocas de deportista, compitiendo por Antioquia, siempre luchó por sus sueños y sin importar el logro obtenido seguía con hambre de gloria. Hoy, siete años después de su retiro competitivo y con 47 años de edad, el atleta nacido en Pailitas, César, continúa trabajando duro, pero ahora tratando de que otros alcancen las metas que algún día él mismo se propuso.

En la actualidad Gilmar se desempeña como entrenador en el Chocó, a través del programa de Centros de Desarrollo Deportivo de Coldeportes en el área de salto alto. Dirige dos grupos, uno de nueve jóvenes y adultos  y otro de 16 niñas.
“El récord fue algo muy importante y enriquecedor en su momento, pero todo pasa, lo más importante es la huella que uno dejó como persona, por la actitud que manejaba en los eventos y en todos los lugares a donde iba”, afirma el carismático deportista quien es recordado por sus colegas sobre todo por su sonrisa y su buen sentido del humor.

Gilmar tiene muy claro que más allá de lo deportivo y de las técnicas que por su experiencia pueda transmitirle a sus alumnos, el principal legado que quiere dejar es otro. “Yo siempre le digo a los muchachos que primero se es persona y luego deportista, porque en la vida hay muchos que nacen con las condiciones y es muy fácil prepararlos para el deporte, pero muy pocos están lo suficientemente preparados para la vida”.
Su labor en el Chocó es entrenar a aquellos jóvenes que aspiran a tener una carrera deportiva exitosa, pero su verdadera  misión es ponerle los pies sobre la tierra a aquellas jóvenes promesas que necesitan pensar un poco más con la cabeza y no sólo en la parte física.
El servicio para él es un don, algo que no todo el mundo tiene. “Para servir a los demás a veces se tiene que olvidar de las necesidades y sufrimientos propios”, cuenta Gilmar, quien además asegura que en el país aún no existe consciencia sobre la importancia del deporte y por eso no se hace la inversión necesaria en departamentos como Chocó, que están  repletos de talentos pero muchas veces se desperdician porque no tienen las condiciones ni los recursos necesarios para salir adelante.

Para el hombre récord, el deporte es algo que nunca sale de la vida de alguien, es una pasión que nace en algún momento pero muere sólo cuando la persona deja de respirar, por lo menos ese es su caso, el salto alto le dejó momentos dulces y amargos pero sobre todo le cambió la forma de ver el mundo.
“Lo mejor que me dejó esta disciplina fue el carácter, porque me enfrenté a varios sueños que nunca pude lograr, pero rendirme no era una opción. Puedo decir que toda la vida luché por obtener una medalla olímpica, porque sabía que ella me iba a arreglar la vida y  podría estar tranquilo cuando tuviera una edad de jubilación, pero no se dio y aun así seguí adelante, porque una presea es sólo un premio, la verdadera recompensa es haber tenido el carácter de luchar por algo en la vida”.

Colombia castiga a sus héroes
La parte oscura del deporte es cuando pasa el tiempo y se van la fama y el dinero, sobre todo en Colombia, un país completamente futbolero en el que la mayoría de deportistas de otras disciplinas que no logran destacar en unos Juegos Olímpicos, terminan sus carreras en el olvido y, muchas veces, en unas condiciones económicas que los obligan a seguir trabajando durante toda su vida para no pasar necesidades.
Según Gilmar debería existir una política que reconociera a aquellos deportistas que de alguna u otra manera han hecho algo por el país, para que cuando llegué el tiempo de decir adiós a la competencia de manera profesional puedan vivir en condiciones dignas. Pues esto serviría como ejemplo e impulsaría a los jóvenes a practicar una disciplina y esforzarse al máximo para hacerse un nombre dentro de ella. Pero para los pequeños que están empezando, ver que por más que destaquen van a ser olvidados y mal remunerados, les hace tomar otro tipo de decisiones y desempeñarse en otras prácticas que quizá no los hagan felices pero les dará otro tipo de estabilidad económica.
“Es muy incómodo para mí ver a mis compañeros luchando por vivir, sabiendo que son personas que en su momento dejaron en alto el nombre del país y supieron mostrarle al mundo la otra cara de Colombia, una tierra que es mucho más que violencia y narcotráfico.” 
Para Gilmar lo ideal sería que la juventud viera a sus representantes teniendo una vida de calidad y disfrutando de un merecido retiro, pero la realidad es que lo que les toca ver es a las antiguas glorias luchando por una vida digna y quejándose por el abandono en el que los deja el Estado.
Por eso hace un llamado a todos los colombianos y sobre todo aquellos que están en el mundo del deporte, a que pongan más atención al atletismo, pues afirma que esta es la base de todas las disciplinas, porque todo buen deportista debe ser primero un gran atleta.

fuente: http://www.elmundo.com/noticia/Gilmar-Mayoel-colombiano-con-un-record-hace-22-anos-/356031

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