Diez años buscando “Tierra Amarga 2″

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“La película Tierra Amarga, hoy 50 años después sigue vigente para muchos que así nos consideran y que nos han relegado a nuestra propia suerte”

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Fragmento de la película

Desde que el periodista chocoano Gonzalo Díaz Cañadas, fundador del Archivo Fotográfico y Fílmico del Chocó, dedicado a la investigación y rescate del patrimonio visual, se enteró de que su ciudad Quibdó, a comienzos de la década de los 60 había sido filmada una película con el nombre de “Tierra Amarga” , se le volvió un rollo el propósito de documentar la historia y por qué no lograr acceder a dichas imágenes, para su archivo y como él dice “ repatriación” al Chocó de su patrimonio fílmico” tarea en la que viene empeñado con resultados muy positivos.

“Tierra Amarga”, si algunos la recordaban y comenzamos a reconstruir a partir de la tradición oral algunos fragmentos que nos acercaban a ella, su rodaje conmocionó la ciudad durante los días del rodaje en el cual participaron varias personas oriundas del Chocó Betty Álvarez, Víctor Dueñas un músico brillante, el ballet folklórico del Chocó y muchos otros en calidad de extras como Iván Cañadas.

Se supo que se realizaron filmaciones en exteriores utilizando edificaciones como las casa quintas, la platina y por las laderas del hoy barrio la Esmeralda (antiguo Corea), donde se grabaron unas escenas de agresión y desnudos, consideradas pesadas para la época, lo cual motivó a la postre la censura a ésta película, ya que aparecían Lorenzo Miranda el esclavo negro haciendo el amor con la periodista norteamericana.

La película fue presentada en premier en el teatro César Conto de Quibdó a las 11 de la mañana y a la misma fueron invitadas entre las máximas autoridades entre ellas Monseñor Pedro Grau Arola ,quien al ver las escenas fuertes salió despavorido de la sala con sus acompañantes y veto con esta aptitud la histórica película .
Aún permanece también en la memoria del profesor Chonto Abigail Serna Arriaga a manera de anécdota una escena en la cual participaron una serie de extras nativos, a quienes les correspondía perseguir a un negro y lincharlo, pues bien lo hicieron con tal realismo que casi matan al actor ante la lluvia real de trompadas y patadas.
El interés por la película aumenta y gracias a la beca de Gestión de Archivos y Centros de Documental Audiovisual del Ministerio de Cultura 2006-2007, que gana el comunicador chocoano con la investigación” Chocó en blanco y negro” la búsqueda se traslada a Bogotá, pues en el Chocó en Quibdó fue imposible que existiera la copia de dicho filme.
La búsqueda comienza por la Fundación Patrimonio Fílmico Nacional donde nos recibe Alejandra Orozco, experta en archivos audiovisuales, quien resultó hija del poeta chocoano Armando Orozco Tovar, con esta gran aliada en el camino, consultamos las bases de datos y registro de esa importante entidad, depositaria de gran parte de la memoria fílmica del nuestro país y comenzamos a encontrar pistas e información. Según los registro la cinta original se encontraba en la Cinemateca Distrital de Bogotá en 9 rollos, ante lo cual realizamos solicitud oficial a esa entidad para la reproducción de este largometraje en formato digital, con colaboración de la Fundación Patrimonio Fílmico Nacional, quien cuenta con el personal y los equipos especializados para realizar este proceso.

La respuesta nunca llegó, las visitas ni llamadas surtían efecto, cambios de director, trasteos, trámites y burocracia frenaron la búsqueda, mas no el interés por la película cuya historia se comenzaba a reconstruir a partir de información de prensa, libros, revistas y de la escueta ficha técnica del largometraje. “Tierra Amarga”, filmada en Quibdó en 1963 y dirigida por el Cubano Roberto Ochoa, quien vino a Colombia a trabajar en Panamerican Films en 1957, con la actuación de Lorenzo Miranda, Liz Bertrand y Francisco José Restrepo.
El crítico anónimo de la revista Cinemés ve en ella “Una historia con alma. Un auténtico reflejo de la vida. Su calor humano es acentuado por la naturalidad del actor Miranda y por la letra y música de la canción del minero. (…) es una mezcla de testimonio e investigación social”, Opinión que no compartió Hernando Salcedo: “Aislando solo el aspecto folclórico, lo que queda es el simple paisaje y sus gentes.

“Tierra Amarga” tiene un rudo valor de documental, perdido desagradablemente por su tema intencionado y ‘actuando deplorablemente’. Pero resulta estimulante para el espectador observar cómo la simple fotografía sin mayor función de un auténtico medio nacional anula por algunos momentos la mala impresión que causa una película como “Tierra Amarga”, expresaba la crítica de la época.

Con esta información y sin la película regreso al Chocó Gonzalo Díaz Cañadas , quien como buen chocoano no perdió la fe y luego de varios años de espera, como el paciente que espera la donación de un órgano, sonó la llamada de Alexandra Orozco de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano “ Gonzalo apareció Tierra Amarga, la han encontrado en un trasteo en la cinemateca y nos la enviaron para su limpieza y restauración, no te preocupes, pronto la tendrás” .
Y fue así como el marco del primer Festival de Cine y video Afro realizado por Ministerio de Cultura en Quibdó en noviembre del 2009, fue enviada copia de la película, considerada la joya de la corona del cine chocoano, que como todo lo negro ha sido ignorada e inviabilizada por los encopetados biógrafos del cine colombiano.
Con “ Tierra Amarga “ le correspondió el honor a Díaz Cañadas de presentar el largometraje cinematográfico, como una joya del cine colombiano de las década de los 60 y un gran patrimonio visual, referente histórico y cultural para los chocoanos., que hoy está aquí con ustedes , gracias al apoyo de instituciones como Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, La oficina de cinematografía del Ministerio de Cultura y de personas como Marina Arango, Alexandra Orozco, Eduardo García Vega, Luis Fernando González, Rafael Pereachala Aluma y muchos otros aliados que han ido apareciendo en el camino en el proceso de recuperación del patrimonio visual.
El Chocó minero y Quibdó de antes del incendio en escena

Con un tinte de denuncia social este filme es una radiografía del Chocó minero, explotado por extranjeros y foráneos, por el conflicto obrero patronal que rodeó largos periodos de presencia de compañías extranjeras.

La película con guión de Manuel Zapata Olivella gira en torno a la llegada al Chocó del nuevo gerente de la más importante compañía minería, con su esposa, la cual se interesa y compenetra con la cultura, guiada por Lorenzo, su negro mayordomo quien se ve atraído por la belleza de la patrona, con quien se trenza una atracción y disputa trágica, que da sentido al título de la película, que comienza con un entierro ritual en la mitad el rio Atrato , al sonar triste de un clarinete, mientras se ahoga un ataúd .
Quibdó y Andagoya sirven de escenario a un viaje a este Chocó mágico donde llega el nuevo gerente de la cía. minera de Andagoya con su hermosa esposa, míster George, llega a caldear los espíritus de los negros revoltosos, con un drama humano y social que aún debate al país.
La relación de atracción y amistad entre una blanca la mujer del patrón y un negro de la servidumbre, amores imposibles y trágicos, marcado por un lenguaje despectivo y racista por momentos.

El negro Lorenzo, protagonista de esta historia, demuestra en su hablar esa vocería frente al ser negro y chocoano…Su actuación magistral, su raciocinio “ Es que los negros no vivimos ,esperamos la muerte” , su rol en este filme los llevan a asumir los papeles de mártir y villano.
La música es un voz del lamento que llega hasta lo mas hondo de nuestras raíces ,despertando ese dolor por tantos años de oprobio, magistralmente Betty Álvarez interpreta en su totalidad “ aunque mi amo me mate “… en una de las versiones de mas realismo y dramatismo que se hayan concebido y que no deja de conmover por las condiciones de explotación de nuestra gente y de la tierra negra e indígena…un ciclo extractivo y una modernidad artificiosa y pasajera que marcó una época de nuestra historia, donde el negro sirvió obligado al amo y después al blanco.

Muerte y magia en una historia calurosa, de alabaos y conjuros, noches de velas y licor, que desatan pasiones, odios, admiración y desprecio por una cultura.
El pueblo actuó de principio a fin, como extras, personajes secundarios y actores naturales de protagonismo, en este largometraje que mezcla realidad y ficción. Y cuyo análisis, apreciación del contenido y mensaje dejo a vuestra consideración…Pues esta película al margen de la lectura en el contexto de ese entonces, nos permite conocer en imágenes reales del pasado al Quibdó de antes del incendio, el Quibdó de casas de maderas y calles largas, sus parques, sus ríos, puertos y gentes de todos los pueblos llegando y saliendo a estas orillas.
La realización de esta película nacional fue posible gracias a la colaboración desinteresada y cívica de la gobernación del departamento, muy en especial a la cooperación prestada por el Dr. Víctor D. Ariza Prada, Gobernador, por los secretarios del despacho, por el Alcalde Mayor de Quibdó y la ciudadanía en general y las gentes chocoanas a quienes estuvo dedicado este filme colombiano.

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