“Dejé de darle importancia a los discursos negativos de exclusión y escasez”, Josefina Klinger

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“Algo teníamos que hacer como comunidad. Tuvimos que impulsarnos, motivar el emprendimiento.”

Redacción Cromos

Por: Josefina Kinger
54 años. Directora de la Corporación Mano Cambiada.
Mujer Cafam 2015.

Hace 25 años comencé un trabajo de liderazgo aquí en Nuquí, con el propósito de que mi comunidad no se quedara pasiva frente a una actividad que comenzaba en nuestro territorio: de los 45 kilómetros de playa, 40 se vendieron al sector privado. Consecuencia de ellos, nosotros quedamos condenados a ofertar nuestra mano de obra. Es decir, a depender de las opciones que nos ofrecieran. Si nos resignábamos a eso, íbamos a replicar modelos como el de Cartagena, en donde los nativos no son dueños de los principales negocios.

Algo teníamos que hacer como comunidad. Tuvimos que impulsarnos, motivar el emprendimiento. Tomamos el turismo como herramienta para transformar nuestra propia existencia, de un modo responsable y respetuoso. Cambiamos el sentimiento de exclusión por uno de participación. En mi caso, dejé de darle importancia a los discursos negativos de pobreza, victimización y escasez, con los que crecemos la mayoría de chocoanos. Entendí que hay corresponsabilidad, debía asumir mi rol para que por ley de atracción se configuraran otras realidades.

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Premiada como Mujer CAFAM

Así construimos un modelo de turismo comunitario, que permitió que cada persona, desde su individualidad, decidiera jugar de anfitrión y funcionara a favor de una causa basada en las redes de solidaridad, tal como nos lo enseñaron nuestros antepasados. Lo más importante de esta iniciativa fue comprender que a los pobres no nos gusta trabajar en red, cuando vemos una figura de poder como la de un presidente o tesorero. En ese sentido, fue imperioso que el modelo tuviera una relación horizontal, y que cada integrante escogiera cómo accionar. Así nació Mano Cambiada, una apuesta que lidera un proyecto de turismo ecológico para borrar del imaginario de los colombianos que en esta tierra solo hay pobreza.

De esta manera, trabajando colectivamente y con pasos firmes, el pueblo negro ha aportado a esta iniciativa de paz: alegría, talento, resiliencia y capacidad de transformar el dolor que hemos tenido que enfrentar por la guerra, el narcotráfico y el desplazamiento. Hoy continuamos reinventándonos, dando mayor valor a los activos del territorio. Estamos seguros de que poseemos lo que el mundo necesita en el nuevo escenario de paz: jugar de anfitriones, asumiendo el rol que nos compete, para que las intervenciones sean acertadas, generen beneficio compartido y promuevan el bienestar que soñamos todos los colombianos.

El proceso no ha sido nada fácil. Todo nos lo hemos ganado lentamente, desde hacerle entender a la comunidad que necesitábamos trabajar colectivamente, hasta dejarle claro a los turistas que lo que encuentran en Nuquí es una experiencia única. Personalmente, las mayores adversidades han sido desafiar mis miedos y controlar mi ego. Procuro permanecer en un estado de amor incondicional en una sociedad que experimenta a diario momentos que me entristecen. Sin embargo, entiendo que todo es un aprendizaje.

Hay pendientes. Debemos seguir construyendo modelos donde cultivemos la ética, donde la solidaridad sea la forma que determine las relaciones, donde la pasión se use para constituir una imagen positiva. Y, lo más valioso, donde los niños y niñas sean el centro de un futuro feliz y seguro.

Fotos: CAFAM /Milton Blanco

Fuente: http://www.cromos.com.co/vida-social/deje-de-darle-importancia-los-discursos-negativos-de-exclusion-y-escasez-josefina

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